Viejas mareas de recuerdos.

De pronto sentí la presión en mis oídos, la sangre se agolpó en la nariz, sobrevino el mareo… me senté, busqué un respaldo y miré hacia atrás, me recliné en la pared.
Cerré los ojos, respiré y volví a abrirlos. El cielo afuera está hermoso, el pasto aromático, los pájaros sublimes. El techo… hay que limpiarlo.
Se agolparon imágenes, sensaciones, otra vez la historia vino sobre mi cuerpo, los moretones, los dolores. Los gritos, la sangre que sisea en los oídos…
El escape. Hoy me escondo en un lugar distante.
Pero nunca pude terminar de escaparme.
Mis hijas corren en el jardín. Ellas no saben.
Sin embargo, sé que puedo crecer sola con ellas y volver a bailar algún día en el escenario como alguna vez lo hice.
Me siento tan sola.
Pero sé que puedo.

GGF

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