Fabulas. Acerca de.

Fábulas

Introdución

¿Qué es una fábula?

Es aquel relato breve ficticio, escrito en prosa o en verso, que frecuentemente tiene una intencionalidad didáctica manifestada en una moraleja. En las fábulas, casi siempre, los personajes por excelencia son animales u objetos que presentan y disponen de algunas de las características consideradas más humanas, como ser el habla y el movimiento, entre otras.

Historia de las fábulas

En su evolución de casi treinta siglos, las fábulas han pasado por diversas manos que les han aportado siempre diferentes elementos. Sustentadas principalmente en la agudeza de sus autores, parece que hoy no tienen el mismo arraigo popular que en otro tiempo tuvieron, quizás porque las plumas con la capacidad de síntesis y la mirada irónica que requiere, ya no se inclinan por este género. Sus orígenes son dignos de una narración fantástica, su evolución está atada a los escritores que la practicaron.

Las fábulas y los apólogos se utilizaron desde la Antigüedad grecorromana por los esclavos pedagogos para enseñar conducta ética a los niños que educaban. La moral deducida de estos ejemplos era la del paganismo: es imposible cambiar la condición natural de las cosas, incluida la condición humana y el carácter de las personas. Con el tiempo, el Cristianismo sustituyó esta concepción del mundo por otra que presuponía en el hombre la posibilidad de cambiar su naturaleza, con un juicio moral incluido. Esopo y Babrio, entre los autores de expresión griega, y Fedro y Aviano entre los romanos, han sido los autores más célebres de fábulas y han servido de ejemplo a los demás. Con la revitalización de la Antigüedad clásica en el siglo XVIII y su afán didáctico y educador comenzaron a escribirse fábulas; en el siglo XIX, la fábula fue uno de los géneros más populares, pero empezaron a ampliarse sus temas y se realizaron colecciones especializadas. En el siglo XX el género se cultivó ya muy poco.

 

Características

· Brevedad narrativa. El texto puede estar escrito en prosa o verso y en la mayoría de los casos es un esquema dramatizado con diálogos en estilo directo o indirecto. El estilo directo tiene lugar cuando el autor reproduce las palabras de los personajes que hablan, y el estilo indirecto cuando se reproduce la conversación entre dos personajes, pero no de manera textual.

· El texto se basa en una conversación mantenida entre animales, que suelen ser los personajes en este tipo de relato. Estos animales suelen representar “tipos” o modelos con unas características muy definidas (ejemplo: la zorra es astuta, la hormiga es trabajadora, el lobo es feroz, etc.)

· No todos los personajes de las fábulas han de ser forzosamente animales; también podemos encontrar plantas, objetos e incluso seres humanos.

· Conclusión en moraleja o sentencia (a ser posible de carácter moralizante).

Fábulas

Grecolatinas

Esopo

 
 
 

No está probada su existencia como persona real. Diversos autores posteriores sitúan en diferentes lugares su nacimiento y la descripción de su vida es contradictoria. Hasta la época en que vivió también varía según los autores aunque todos ellos coinciden en que vivió alrededor del 600 a.C.

 
 
 
 
 
El águila, el cuervo y el pastor

Lanzándose desde una cima, un águila arrebató a un corderito.
La vio un cuervo y tratando de imitar al águila, se lanzó sobre un carnero, pero con tan mal conocimiento en el arte que sus garras se enredaron en la lana, y batiendo al máximo sus alas no logró soltarse.
Viendo el pastor lo que sucedía, cogió al cuervo, y cortando las puntas de sus alas, se lo llevó a sus niños.
Le preguntaron sus hijos acerca de que clase de ave era aquella, y les dijo:
– Para mí, sólo es un cuervo; pero él, se cree águila.

Pon tu esfuerzo y dedicación en lo que realmente estás preparado, no en lo que no te corresponde.

La zorra y la liebre

Dijo un día una liebre a una zorra:
– ¿Podrías decirme si realmente es cierto que tienes muchas ganancias, y por qué te llaman la “ganadora” ?
– Si quieres saberlo — contestó la zorra –, te invito a cenar conmigo.
Aceptó la liebre y la siguió; pero al llegar a casa de doña zorra vio que no había más cena que la misma liebre. Entonces dijo la liebre:
– ¡ Al fin comprendo para mi desgracia de donde viene tu nombre: no es de tus trabajos, sino de tus engaños!

Nunca le pidas lecciones a los tramposos, pues tú mismo serás el tema de la lección.

Zeus y Apolo

Disputaban Zeus y Apolo sobre el tiro al arco.
Tendió Apolo el suyo y disparó su flecha; pero Zeus extendió la pierna tan lejos como había Apolo lanzado su flecha, haciendo ver que no llegó más allá de donde se encontraba él.

Cuando competimos con rivales mucho más poderosos, no sólo no los pasaremos, sino que además se burlarán de nosotros. 
 
Podéis encontrar más fábulas de Esopo en: http://edyd.com/

Cayo Julio Fedro

 
 
 
 
Nació en Macedonia, hacia 20-15 a.C. y murió hacia 50 d.C. Fabulista latino de la época imperial, autor de cinco libros de fábulas en verso. Los pocos datos que se conocen de su biografía nos han llegado a través de su propia obra.




 
 
 
 
 
El lobo y la cabra

Encontró un lobo a una cabra que pastaba a la orilla de un precipicio.
Como no podía llegar a donde estaba ella le dijo:
– Oye amiga, mejor baja pues ahí te puedes caer. Además, mira este prado donde estoy yo, está bien verde y crecido.
Pero la cabra le dijo:
– Bien sé que no me invitas a comer a mí, sino a tí mismo, siendo yo tu plato.

Conoce siempre a los malvados, para que no te atrapen con sus engaños.
 
 

Los perros hambrientos

 
Vieron unos perros hambrientos en el fondo de un arroyo unas pieles que estaban puestas para limpiarlas; pero como debido al agua que se interponía no podían alcanzarlas decidieron beberse primero el agua para así llegar fácilmente a las pieles.
Pero sucedió que de tanto beber y beber, reventaron antes de llegar a las pieles.

Ten siempre cuidado con los caminos rápidos, pues no siempre son los más seguros.

El caballo y el jabalí

Todos los días el caballo salvaje saciaba su sed en un río poco profundo. Allí también acudía un jabalí que, al remover el barro del fondo con la trompa y las patas, enturbiaba el agua. El caballo le pidió que tuviera más cuidado, pero el jabalí se ofendió y lo trató de loco. Terminaron mirándose con odio, como los peores enemigos. Entonces el caballo salvaje, lleno de ira, fue a buscar al hombre y le pidió ayuda.
-Yo enfrentaré a esa bestia -dijo el hombre- pero debes permitirme montar sobre tu lomo.
El caballo estuvo de acuerdo y allá fueron, en busca del enemigo. Lo encontraron cerca del bosque y, antes de que pudiera ocultarse en la espesura, el hombre lanzó su jabalina y le dio muerte. Libre ya del jabalí, el caballo enfiló hacia el río para beber en sus aguas claras, seguro de que no volvería a ser molestado. Pero el hombre no pensaba desmontar.
-Me alegro de haberte ayudado -le dijo-. No sólo maté a esa bestia, sino que capturé a un espléndido caballo.
Y, aunque el animal se resistió, lo obligó a hacer su voluntad y le puso rienda y montura. Él, que siempre había sido libre como el viento, por primera vez en su vida tuvo que obedecer a un amo. Aunque su suerte estaba echada, desde entonces se lamentó noche y día:
-¡Tonto de mí! ¡Las molestias que me causaba el jabalí no eran nada comparadas con esto! ¡Por magnificar un asunto sin importancia, terminé siendo esclavo!

A veces, con el afán de castigar el daño que nos hacen, nos aliamos con quien sólo tiene interés en dominarnos. 


Flavio Aviano

Escribió 42 fábulas en dísticos elegíacos, inspiradas una parte en Babrio y en Fedro, pero otras completamente originales. Fueron muy populares como textos escolares, sobre todo en la Edad Media, porque no contienen ocasionalmente indecencias, como sus modelos. Abundan en ellas los populares hexámetro leoninos. No se conoce nada de su vida; se especula con su supuesta pertenencia al orden senatorial romano.

El asno y el cuero del león

Cualquier deve ayudarse de sus cosas propias e no usurpar las agenas, porque no se vea illuso y escarnecido quando serán quitadas d’ él las cosas ajenas que presumptuosamente y como no le convenían usurpó y tomó, como esta fábula nos demuestra claramente.
Un asno, hallando un cuero de león, se vistió d’ él encubriendo sus miembros con él quanto podía. E como se vio en hábito de león honrado y decorado allende y más de lo que su natura requería, espantava y causava miedo a las bestias, y con la presunción que tenía hollava y pisava las viandas a las ovejas y corderos, y no menos espantava las animalias mansas, assí como ciervos y liebres en los montes. Él andando en esta pompa, el aldeano que lo avía perdido, cuyo era el asno, por caso passó por aquel monte donde halló a él assí vestido de la piel del león y lo tomó de las orejas luengas, las quales no podía cobrir, y dándole de palos cruelmente le desnudó la piel del león diciéndole:
-¡Ligeramente a éstos que no te conocen pavoresces y espantas tú, mas a los que te conocieron no puedes tú espantar porque como fueste y eres quedarás por asno! ¡Y viste de las ropas y vestidos de tu padre y no cobdicies las honras agenas que no pertenescen a ti porque no seas menospreciado quando te las quitaren! ¿De qué te pensavas no devidamente honrar?

Mal se honra el hombre con lo ajeno. 


Siglos XVII – XVIII

Jean de La Fontaine

Este reconocido poeta y gran cuentista de fábulas, nació el 8 de julio de 1621 en Château- Thierry, muriendo en París el 13 de Abril de 1695.
Fue capaz de descubrir el fondo de las almas con una delicadeza maliciosa y un seguro sentido de la comicidad. La Fontaine no se concede el derecho de predicar los grandes sentimientos, sólo se limita a dar algunos consejos para hacer al hombre más razonable y feliz.
Además, en 1683 se convirtió en miembro de la Academia francesa. Está enterrado en el cementerio parisino de Père Lachaise.
Sus fábulas fueron publicadas en múltiples ediciones ilustradas. A mediados del siglo XVIII, se lanzó una edición en varios tomos, con grabados basados en diseños de Jean-Baptiste Oudry. En 1838 J.J. Grandville ilustró las fábulas, Gustave Doré hizo lo propio en 1867 y Benjamin Rabier lo haría a comienzos del siglo XX.
Algunas de sus obras más significativas son: “El lobo y el cordero”, “El gato y la zorra”, “El que no escucha”, “Adonis”, “Ode au roi”, “ El cuervo y el zorro”, “La gallina y los huevos de oro”, entre muchos otros.

 

El lobo y el cordero

Un Corderillo sediento bebía en un arroyuelo. Llegó en esto un Lobo en ayunas, buscando pendencias y atraído por el hambre. “¿Cómo te atreves a enturbiarme el agua? dijo malhumorado al corderillo. Castigaré tu temeridad. –No se irrite Vuesa Majestad, contestó el Cordero; considere que estoy bebiendo en esta corriente veinte pasos más abajo, y mal puedo enturbiarle el agua. –Me la enturbias, gritó el feroz animal; y me consta que el año pasado hablaste mal de mí. –¿Cómo había de hablar mal, si no había nacido? No estoy destetado todavía. –Si no eras tú, sería tu hermano. –No tengo hermanos, señor. –Pues sería alguno de los tuyos, porque me tenéis mala voluntad a todos vosotros, vuestros pastores y vuestros perros. Lo sé de buena tinta, y tengo que vengarme.” Dicho esto, el Lobo me lo coge, me lo lleva al fondo de sus bosques y me lo come, sin más auto ni proceso.

 

Jean-Pierre Claris 

Jean-Pierre Claris de Floiran nació en 1755, en el castillo de Floiran (Languedoc) cerca de Ahorra.
Fue el sobrino de Voltaire quien le hizo leer a los diez años, las fábulas de La Fontaine,
Tuvo una juventud feliz y inteligente, animada por Voltaire, y escribió para el teatro de Arlequinades en 1784, comedias inspiradas del teatro italiano; “Estela” y “Némorin”, novelas pastorales en prosa y verso;“Los dos billetes” (1782), “Juanito y Coleta o El pleito del Marquesado”, “Guillermo Tell o la libertad de Suiza”, y las Fábulas famosas en 1792. Fue un escritor fecundo y sentimental. Considerado fabulista, “chansonnier”, novelista y autor dramático, fue elegido miembro de la academia francesa en 1788.  Se mezcló con el movimiento revolucionario y fue detenido cómo sospechoso. Escapó de la guillotina en el momento de la caída de Robespierre. Pero falleció poco tiempo después, en 1794 en Sceaux.
El rinoceronte y el dromedario (Le rhinoceros et le dromadaire, Francia 1998, de Serge Elissalde), fue llevada al cine como animación del poema de Jean-Pierre Claris de Floiran.
Algunos ejemplos de fábulas de Florian son “El gato y el espejo”, “El zorro que provoca”, “Los dos jardineros”, “Los dos viajeros”, entre otros muchas.

 
El león y el leopardo
 

Un león valeroso, rey de una inmensa llanura,
Quería dominar una parte más grande,
Y quiso conquistar un próximo bosque,
Herencia de un leopardo
.

Atacar no era muy difícil para él;
Pero el león temió a las panteras y osos,
Por lo que el monarca diestro resolvió debidamente la cuestión.
Al leopardo joven, bajo el pretexto de honor,
le delega a un embajador:
Era un zorro viejo, hábil y popular.
En primer lugar, del leopardo joven exalta su prudencia,
Le alaba en son de paz, su bondad, su dulzura,
su justicia y su beneficencia;
Entonces, en nombre del león una alianza propone
Para limpiar a todo el vecino que no valore su fuerza.
El leopardo acepta; y desde el día siguiente,
Nuestros dos héroes, en sus fronteras,
Comen a los mejores osos y panteras;
Fue hecho pronto; pero cuando los reyes amigos,
Compartiendo el país conquistado,
fijan sus miradas en sus nuevos límite,
Allí sobrevinieron algunas riñas.
El leopardo perjudicado se quejó al león;
Este mostró su dentadura postiza para demostrar quién mandaba;
Para abreviar la historia, fueron varios los golpes.
Al final de la aventura llegó la muerte del leopardo:
Éste aprendió un poco tarde
Que contra los leones las verjas más buenas
son los Estados pequeños de osos y panteras.

Tomás de Iriarte

Tomás de Iriarte nació el 18 de septiembre de 1750 en el Puerto de la Cruz, en la isla de Tenerife. Iriarte provenía de una familia muy culta, varios de cuyos miembros se distinguieron como escritores y humanistas, conocidos aristócratas españoles, cuyo apellido surgió por dinastías austriacas y vascas. Se trasladó a Madrid a los 14 años junto con su tío Juan de Iriarte.
Estudió bajo su dirección las lenguas griega y francesa y siendo ya conocedor del latín y estudioso de la literatura castellana, sucedió a su tío en su puesto de oficial traductor de la primera Secretaría de Estado, tras la muerte de éste, en 1771. A partir de ese año hasta 1774 fueron, para Iriarte, los más fatigosos de su vida, pues además de las tareas de su empleo, el arreglo de la biblioteca y papeles de su tío, la traducción o composición de los numerosos dramas que escribió, la traducción de aquellos apéndices y otras obritas (la mayor parte poéticas) que escribía por gusto propio, como fue un poemita latino y castellano que imprimió con ocasión del nacimiento del infante don Carlos III, en 1777, cuidó de las tres ediciones de la Gramática de su tío, que reconoció muy atentamente y de la recopilación y publicación de los dos tomos de obras sueltas de aquel literato, traduciendo muchos de los epigramas que allí se insertan, alguno de los poemas latinos y otros varios ensayos.
Pero es más conocido por sus Fábulas literarias (1782), consideradas de mayor calidad poética que las de Félix María Samaniego y donde abunda un elemento muy raro en este tipo de composiciones, la originalidad, también en los aspectos formales, ya que ensaya gran número de estrofas y versos que se adaptan curiosamente a los temas tratados en ellas, haciendo alarde de un gran dominio de la versificación. Muchas incluyen alusiones a literatos de la época y en el prólogo reivindica ser el primer español en introducir el género, pasando por alto las contribuciones de su enemigo Samaniego.

 

El burro flautista

Esta fabulilla, salga bien o salga mal, me ha ocurrido ahora por casualidad. Cerca de unos prados que hay en mi lugar, pasaba un borrico por casualidad. Una flauta en ellos halló, que un zagal se dejó olvidada por casualidad. Acercase a olerla el dicho animal, y dio un resoplido por casualidad. En la flauta el aire se hubo de colar, y sonó la flauta por casualidad.
¡Oh! –dijo el borrico-, ¡qué bien sé tocar! ¡Y dirán que es mala la música asnal! Sin reglas del arte, borriquitos hay que una vez aciertan por casualidad.
 

Féliz María Serafín Sánchez de Samaniego Zabala

Félix María Serafín Sánchez de Samaniego Zabala (Laguardia, Álava, 12 de octubre de 1745 – ibídem, 11 de agosto de 1801) fue un escritor español famoso por sus fábulas.
De ascendencia noble, su familia disponía de recursos suficientes para permitirle dedicarse al estudio. Se conoce poco acerca de su infancia y juventud: su principal biógrafo, Eustaquio Fernández de Navarrete, afirma que estudió en un colegio en Francia, aunque no especifica en cuál. Más tarde cursó en la Universidad de Valladolid dos años de la carrera de leyes, aunque no llegó a terminar sus estudios, y se instaló en Vergara, bajo la protección del conde de Peñaflorida, su tío abuelo. Formó parte de la Sociedad Bascongada de Amigos del País, fundada por Peñaflorida, donde leyó sus primeras fábulas. La primera colección de las mismas fue publicada en Valencia en 1781.
De su entusiasmo por los enciclopedistas, tal vez nacido de su educación en Francia, adquirió la afición por la crítica mordaz contra la política y la religión; se burló de los privilegios, y llegó
a rechazar un cargo ofrecido por Floridablanca.[] Sus cuentos más subidos de tono fueron compuestos al estilo de las Fábulas eróticas de Jean de la Fontaine. Por estos escritos y otros de índole anticlerical, sufrió encontronazos con la Inquisición: el Tribunal de Logroño trató de confinarlo en un convento en 1793 tras considerar anticlerical y licenciosa parte de su obra, y le confinó durante varios meses en un convento en Portugalete; se salvó del castigo gracias a la intervención de sus influyentes amigos, que algunos conservaba. Se desconocen, sin embargo, los detalles del proceso inquisitorial.[]
Son conocidos los violentos enfrentamientos impresos que mantuvo con algunos de sus colegas, como Vicente García de la Huerta y fray Diego González. Pero, sin lugar a dudas, la más célebre y destacada contienda fue la que durante años sostuvo con Tomás de Iriarte, que había sido su amigo largo tiempo. Samaniego, que había publicado en 1781 su primera colección de fábulas, se irritó cuando Iriarte presentó la suya, publicada al año siguiente, como la «primera colección de fábulas enteramente originales». Las fábulas de Samaniego están escritas en verso, su carácter es prosaico, dados los asuntos que trata y su finalidad es didáctica. Siguiendo el ejemplo de Fedro, Samaniego elimina de sus fábulas el tono ingenuo y entrañable de que dotara Esopo a las suyas y las llena de críticas veladas pero implacables contra personajes relevantes, hábitos sociales y actitudes políticas de dudosa integridad. Entre sus principales fábulas tenemos: La paloma, Congreso de ratones, La cigarra y la hormiga, El perro y el cocodrilo y La zorra y las uvas.
La cigarra y la hormiga

Quizá por razones histórico sociales le cambiaron el final, y la que había sido una generosa hormiga pasó a convertirse en un egoísta insecto, que le niega alimento a la cigarra y la expone a una muerte casi segura.
Era un día de verano y una hormiga caminaba por el campo recogiendo granos de trigo y otros cereales para tener algo que comer en invierno. Una cigarra la vio y se sorprendió de que fuera tan laboriosa y de que trabajara cuando los demás animales, sin fatigarse, se daban al descanso. La hormiga, de momento, no dijo nada; pero, cuando llegó el invierno y la lluvia deshizo el heno, la cigarra, hambrienta, fue al encuentro de la hormiga para pedirle que le diera parte de su comida. Entonces, ella respondió: “Cigarra, si hubieras trabajado entonces, cuando yo me afanaba y tú me criticabas, ahora no te faltaría comida.”

Cada uno debe aprender a responder de su propia conducta.

 

La cierva y la viña

Huyendo de enemigos cazadores una cierva ligera, siente ya fatigada en la carrera, más cercanos los perros y ojeadores. No viendo la infeliz algún seguro y vecino paraje de gruta o de ramaje, crece su timidez, crece su apuro. Al fin, sacando fuerzas de flaqueza, continúa la fuga presurosa: Halla al paso una viña muy frondosa, y en lo espeso se oculta con presteza. Cambia el susto y pesar en alegría, viéndose a paz y a salvo en tan buen hora. Olvida el bien, y de su defensora los frescos verdes pámpanos comía. Mas ¡ay!, que de esta suerte quitando ella las hojas de delante, abrió puerta a la flecha penetrante, y el listo cazador le dio la muerte. Castigó con la pena merecida el justo cielo a la cierva ingrata. Mas, ¿qué puede esperar el que maltrata al mismo que le está dando la vida?

A la viña que te ampara, retorna su cariño como si fuese un niño; porque la traición es un acto dañino


Siglo XIX – XXI

En el siglo XIX la fábula se dió todo en el mundo, excepto en Francia; tuvieron éxito solamente las colecciones especializadas en algunos temas determinados; en Rusia destacó en el género Iván Krylov, en España destacaron Cristóbal de Beña y Juan Eugenio Hartzenbusch y en México José Rosas Moreno. Ambrose Bierce utilizó la fábula para la sátira política en los Estados Unidos, sin embargo Beatrix Potter fue más convencional en Gran Bretaña.

En el siglo XX, en España, Ramón de Basterra ha escrito un nuevo fabulario, quien, hace protagonistas de sus composiciones a elementos deshumanizados, como máquinas, cigüeñales, émbolos, cables y grúas, en vez de leones, zorras, cuervos o lobos; con ello incorpora la Revolución industrial y las Vanguardias a esta milenaria tradición de las fábulas. En 1961, el dramaturgo francés Jean Anouilh publicó una colección de 43 fábulas que fue muy vendida y revitalizó este género. Jean Chollet ha escrito también en el siglo XX bastantes fábulas inspiradas en el mundo actual.

Cristóbal de Beña

Nació en Madrid. Llegó a conocer perfectamente las literaturas inglesa y francesa. Al estallar la Guerra de la Independencia Española era uno de los redactores del Memorial Literario en Madrid. En 1808 publicó en la imprenta de Benito Cano de Madrid una “Oda al Triunfo de Zaragoza” de 11 páginas en 4º. Liberal, asistió en Cádiz a la confección de la Constitución de 1812 y colaboró en el periódico gaditano Tertulia Patriótica. Marchó como militar a Londres en compañía de su superior, el general escocés John Downie. En Londres Beña imprimió sus Fábulas políticas en 1813. Al regresar distribuyó la edición, que, en 1815, durante el gobierno absolutista de Fernando VII, fue mandada recoger, procesándose al autor. Además, tuvieron el honor de ser incluidas en el Index librorum prohibitorum del Vaticano. Hay algunas republicanas, y otras anticlericales. La Inquisición de México prohibió esta obra en 1816. Con el Trienio Liberal, su madre solicitó y obtuvo la devolución de la edición secuestrada el 2 de abril de 1821. Se volvió a imprimir en 1820 en tres imprentas de Madrid, en una de Granada y en otra de Barcelona, y otra vez en Valencia en 1822 junto a varias de Lafontaine traducidas por Bernardo María de la Calzada adaptadas estas últimas a un sentido político. Se reimprimieron en Caracas en 1833, en la imprenta de Tomás Antero.

Beña publicó también una colección de sus poesías, elaboradas durante la Guerra de la Independencia, con el título La lyra de la libertad. Poesías patrióticas (Londres, 1813)

Obras
· Fábulas políticas, (Londres, McDowall, 1813).
· La lyra de la libertad. Poesías patrióticas (Londres, 1813).
· Memorias y campañas de Carlos Juan, príncipe real de Suecia, Madrid, 1815.

Juan Eugenio Hartzenbusch

Nació en Madrid, 6 de septiembre de 1806 y murió Madrid, 2 de agosto de 1880. Fue escritor, dramaturgo, poeta , filólogo y crítico español, uno de los más destacados representantes del drama romántico en España. Es conocido principalmente por su pieza Los amantes de Teruel (1837).

En 1830 aprendió estenografía y se sumó a la plantilla del periódico Gaceta de Madrid en 1834; en 1837 se convirtió en taquígrafo del Diario de Sesiones del Congreso y el 19 de enero de ese mismo año estrenó con enorme éxito en el Teatro del Príncipe su drama Los amantes de Teruel, que le dio a conocer. El autor retocó el texto de la obra en otras ocasiones; la edición definitiva puede considerarse la publicada en 1849, reducida de cinco actos a cuatro y con un Romanticismo menos exaltado. Desde este estreno fue reconocido como uno de los mejores autores románticos. Fue presidente del Consejo de Teatros (1852). Fue nombrado director de la Escuela Normal (1854) y trabajó como oficial primero a partir de 1844 en la Biblioteca Nacional, donde ascendió hasta ser nombrado director de la misma (1862-1876).

La verdad sospechosa

Llevaban a enterrar dos granaderos al soldado andaluz Fermín Trigueros, embrollón sin igual, que de un balazo cayó sin menear ni pie ni brazo.
-¡Hola, sepultureros! (les dijo un oficial), ¿murió ese tuno?
-Murió, (contesta, de los dos, el uno).
Aquí Trigueros en su acuerdo torna, y oyendo la expresión, dice con sorna:
Lo que es por la presente, 10 me figuro que vivo, mi teniente.
A lo cual replicó su camarada:
-No dé usted a Fermín crédito en nada. Siempre embustero fue: su fin es cierto; pero aún miente el bribón después de muerto. 

Quien falte a la verdad, con eso cuente: dirá que hay Dios, y le dirán que miente.


Jean Anouilh (Biografía)

Nació en Burdeos el 23 de junio de 1910, era un escritor francés, autor de numerosas obras de teatro y fabulas fue ganador del Gran premio de teatro de la Academia francesa, que se concede para distinguir la carrera dramática de un autor.
En 1929, escribe su primera obra Humulos el tonto, una farsa. Pero es en 1932 cuando escribe su primera «obra verdadera»: Hermine. Su primer gran éxito lo conoce en 1937 con El viajero sin equipaje
Durante la ocupación alemana continua escribiendo; su obra más célebre, Antígona, adaptación moderna de la obra de Sófocles, fue escrita en 1942 y representada por primera vez en 1944.Después de la guerra, sigue escribiendo regularmente. En 1947, escribe La invitación al castillo, una de las primeras “obras brillantes”. El siguiente año, Ardèle o Margarita revela una nueva faceta en su estilo. En 1953, el éxito de “L’alouette” compite con el de Antigona.Tras un periodo de descanso vuelve a escribir y en la década de los 70, escribe varias obras, por algunas de las cuales recibirá el calificativo de autor de teatro “de distracción”. En general, su obra está impregnada de un gran pesimismo.

Juan José Arreola (fábula contemporánea)

El diamante
Había una vez un diamante en la molleja de una gallina de plumaje miserable. Cumplía su misión de rueda de molino con resignada humildad. Le acompañaban piedras de hormiguero y dos o tres cuentas de vidrio.

Pronto se ganó una reputación a causa de su dureza. La piedra y el vidrio esquivaban cuidadosamente su roce. La gallina disfrutaba de admirables digestiones porque las facetas del diamante molían a la perfección sus alimentos. Cada vez más limpio y pulido, el solitario rodaba dentro de aquella cápsula espasmódica.
Un día le torcieron el cuello a la gallina de mísero plumaje. Lleno de esperanza, el diamante salió a la luz y se puso a brillar con todo el fuego de sus entrañas. Pero la fregona que destazaba la gallina lo dejó correr con todos sus reflejos al agua del sumidero, revuelto en frágiles inmundicias.

Importancia en los niños

Tal y como hemos citado al principio, una fábula es una forma literaria que consta de un texto o narración cuyo contenido es ficticio y que tras su final deja una moraleja o enseñanza. Por lo general, una fábula presenta como personajes a objetos y animales, lo que permite obtener una mayor empatía y cercanía con los niños, a quienes se encuentran generalmente dirigidas las fábulas.
Teniendo en cuenta que las fábulas se encuentran orientadas a la enseñanza de niños pequeños, es que resulta indispensable que se trate una historia breve con personajes que capten su atención y la mantengan durante algunos momentos. Debido a lo anterior, lo usual es que los personajes sean animales, en cuya interacción se narra una historia en la que las temáticas en torno a los valores es lo central, a fin de poder inculcarles aspectos de valores positivos de una forma didáctica y entretenida.
Como es posible intuir, la utilización de las fábulas resulta ser una herramienta educativa bastante eficaz. Es por esto que es de suma importancia que los profesores y educadores de niños pequeños se preocupen de tener una preparación adecuada en torno a las actividades literarias que se pueden realizar en torno a las fábulas, ocupándose siempre de poner especial énfasis en la enseñanza final o moraleja.
A partir de las fábulas no sólo se fomentan los valores en los niños, sino que se permite también el desarrollo de aspectos tan importantes como la imaginación y de habilidades relacionadas a la creatividad, la expresión, la reflexión y la comunicación, entre otras. Además, las fábulas se presentan como una buena excusa para comenzar a fomentar la lectura y todos los aspectos de la literatura desde edades bastante tempranas, haciendo uso de sus atractivos personajes y sus llamativos contextos e historias, mostrando la lectura no sólo como una fuente de conocimiento, sino también como una fuente de entretenimiento.

Bibliografía

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